Introducción

El camino hacia la excelencia es fundamental para el éxito de las empresas que se dedican a la prestación de servicios sanitarios, con una firme orientación hacia la eficiencia, la seguridad y satisfacción de sus clientes, y la transparencia ante cualquier evaluación externa.

Distintas sociedades científicas han diseñado e implementado sistemas de evaluación para asegurar la calidad y competencia de sus equipos o unidades de profesionales, a partir del desarrollo procesos de acreditación mediante estándares de calidad.

De forma genérica, las certificaciones y normas UNE ISO (International Standarditzacion Organization) 9001 permiten asegurar en cierta medida la gestión de la calidad, así como los modelos EFQM (European Foundation Quality Management) o Joint Comisión International, que asesoran y guían a las organizaciones hacia la excelencia en sus servicios. En Europa los gobiernos, a través de sus departamentos de salud, y en España en las distintas comunidades autónomas, se utilizan algunos de los modelos anteriores o bien han creado, para evaluar la calidad de los servicios sanitarios prestados, sistemas propios de auditoría para los mismos.

El principal objetivo del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud es dar respuesta a los retos que tiene planteados el Sistema Nacional de Salud, incrementando la cohesión del sistema; garantizando la equidad en la atención sanitaria a los ciudadanos, con independencia del lugar en el que residan; y asegurando que esta atención sea de la máxima calidad. El Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) define en la estrategia 7 “acreditar y auditar centros y servicios sanitarios”, y en la estrategia 8 "mejorar la seguridad de los pacientes atendidos en los centros sanitarios del SNS". La Agencia de Calidad española, en colaboración de diferentes expertos y asociaciones, ha publicado un conjunto de documentos con "Estándares y Recomendaciones" de unidades prioritarias para el SNS. Éstos, sin carácter normativo para su apertura y/o funcionamiento, están basados en aspectos clave como: la seguridad y derechos del paciente; la organización y gestión, estructura física, recursos, así como algunos indicadores para evaluar el nivel de calidad asistencial. Algunos ejemplos de ellos son las unidades del sueño, esterilización, áreas del corazón, tratamiento del dolor, cuidados Intensivos o Urgencias, entre otras.

Si bien la acreditación debería ser un proceso voluntario, en algunos países es obligatorio para impartir docencia o poder concertar servicios sanitarios con la administración. En muchos de ellos, los procedimientos son similares al existir una institución, sociedad u organismo independiente que desarrolla la acreditación, financiado por los centros y/o con la ayuda de los departamentos de salud correspondientes, con un comité de control interdisciplinar que elabora las guías y procedimientos a seguir. Los centros inicialmente se autoevalúan, con una auditoría externa final de comprobación que la realizan generalmente profesionales de otros centros, donde al final se emite un certificado acreditativo vigente por un tiempo determinado.

Actualmente no existe ningún tipo de acreditación propia y específica para aquellos equipos que se dedican a asesorar sobre la metodología de la calidad asistencial en los centros sanitarios en el mundo. Estos equipos, denominados en el sentido genérico y amplio, no jerárquico ni estructural, como Unidades de Calidad (UC), desarrollan en España un papel fundamental en cualquiera de los ámbitos de la sanidad: atención primaria, hospitalaria, sociosanitaria y salud mental.

La Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) ha trabajado desde su fundación en asesorar a los profesionales en todos aquellos aspectos de la calidad asistencial y, sobre todo, en su vertiente más importante relativa a la seguridad de los pacientes. Así, la SECA ha elaborado unas recomendaciones, a través de unos estándares de calidad, con aquellos requisitos que deben reunir los equipos y los profesionales que se dedican a la misma, para alcanzar y mantener sus competencias, implementando un proceso de acreditación y re-acreditación en calidad asistencial. Acreditarse debe significar obtener un reconocimiento, expreso y público.

Este modelo pretende dar respuesta al sistema de acreditación para reconocer la excelencia de las Unidades de Calidad e impulsar su mejora. Ser de utilidad tanto para los equipos o unidades de calidad y profesionales que quieren acceder al mismo a través de una autoevaluación, como para los auditores que han de validar y evaluar dichos estándares.

 

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